martes, 20 de agosto de 2013

Las altas expectativas de la juventud iberoamericana



Juventud Encuesta Iberoamerica
Las recientes manifestaciones ciudadanas en varios países latinoamericanos  ratifican la urgencia de entender las demandas de las y los jóvenes, que han sido protagonistas, y de redoblar esfuerzos ante persistentes problemas estructurales de nuestras sociedades, especialmente la desigualdad. Pero también son una oportunidad de repensar la gobernabilidad democrática en el siglo 21, de la era digital y del activismo por las redes sociales.
El incremento de tales movilizaciones también nos dice que los jóvenes, más allá de ser escuchados, quieren participar activamente en el desarrollo de sus sociedades. De hecho, la1ª Encuesta Iberoamericana de Juventudes, que presentamos el 22 de julio en Madrid, muestra que los jóvenes esperan que su participación aumente en los próximos cinco años. En consecuencia, si las instituciones no abren espacios formales a los jóvenes, entonces las protestas se convertirán en el medio más efectivo para hacerse escuchar. Y la región desperdiciaría una oportunidad de capitalizar la participación ciudadana y ampliar la calidad de su gobernabilidad democrática.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrrollo (PNUD) ha participado del proceso de definición, administración y análisis de la Encuesta Iberoamericana de Juventud, preparado en alianza con la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), con los dos principales bancos de desarrollo de América Latina (BID y CAF) y otros socios. En particular, a partir de nuestra experiencia de varias décadas en la producción de Informes de Desarrollo Humano, el PNUD ha contribuido en la construcción del Índice de Expectativas Juveniles, que se asienta en torno a la percepción y valoración subjetivas de los derechos sociales, económicos y políticos.
Más que nunca, medir tales expectativas es fundamental para la región, especialmente en este momento de alta movilización de las juventudes, que a la par de muchos ciudadanos, aspiran a una mayor calidad de servicios públicos, respuesta efectiva de las instituciones democráticas y trato digno. En nuestra encuesta, las y los jóvenes dijeron lo mismo que nos están diciendo desde las calles: esperan más en términos de reducción de la corrupción, de la violencia, de la pobreza y la desigualdad.
El Índice de Expectativas Juveniles también nos muestra que dos tercios de los jóvenes de Iberoamérica ven el futuro con una mirada positiva y que las expectativas sobre el futuro son más optimistas que las evaluaciones sobre el presente. Además,  los jóvenes expresan más confianza en las capacidades propias que en el entorno en el que se desarrollan.
Los climas de “crisis” no parecen tener una relación lineal con las expectativas de los jóvenes, según revela el Índice. Por ejemplo, los jóvenes españoles no muestran niveles bajos de expectativas en el futuro.
Ecuador, Costa Rica y Nicaragua surgen en nuestro Índice de Expectativas Juveniles como los países con los jóvenes más optimistas (seguidos por Uruguay, Venezuela y Panamá), con una amplia expectativa en el futuro. En el lado opuesto, aparecen Portugal, Guatemala y Brasil, quienes obtuvieron las opiniones menos alentadoras.
Indice de expectativas juveniles
Fuente: Primera Encuesta Iberoamericana de Juventudes
Además, la preocupación por la pobreza y la desigualdad se corresponde razonablemente con datos recientes que indican que la incidencia en la región de la pobreza y la indigencia afectan a un 25% de los jóvenes de entre 15 a 29 años, quienes ven insatisfechas sus necesidades básicas, incluidas las alimentarias, pese a que América Latina ha pasado una década de crecimiento generalizado tanto en términos de sus economías como de sus dotaciones en capital humano.
La juventud representa una oportunidad única para el desarrollo y la gobernabilidad de la región: de los  casi 600 millones de latinoamericanos y caribeños, más de 26% son jóvenes entre 15 y 29 años. Por eso, como instrumento relevante en nuestro trabajo con la juventud, este año lanzamos junto a la OIJ la plataforma on line – Juventud Con Voz— también con el apoyo de la Cooperación Española, con quienes hemos desarrollado una alianza estratégica de colaboración. El objetivo es ampliar la participación política, alentar el debate, y desarrollar las capacidades de los jóvenes entre 15-29 años, especialmente las mujeres, los afro-descendientes y los indígenas.
La necesidad de incrementar y fomentar la participación de las juventudes desde su diversidad representa uno de los mayores retos dentro de la visión de una democracia de ciudadanía que impulsa el PNUD. Para ello, se requiere no sólo de un compromiso sostenido por parte de los jóvenes, sino también de un reconocimiento social de que son actores clave para el desarrollo—y el cambio democrático. De allí, la necesidad de apoyar el empoderamiento, la articulación y el liderazgo de los jóvenes de la región en la definición de propuestas para una agenda juvenil plural, integradora y democrática.
Este es un compromiso que renovamos con las nuevas generaciones de latinoamericanos que han tenido, y seguirán teniendo, el privilegio de nacer y crecer en democracia.

jueves, 4 de agosto de 2011

Jurar por las puras

Hemos celebrado las Fiestas Patrias con el sentimiento que ser peruano no es poca cosa. Gracias al espaldarazo culinario de Gastón Acurio, a la garra de las chicas del vóley y al guerrero desempeño de la nacional, el pisco sour nos quedó chico para gritar a una sola voz: ¡VIVA EL PERÚ!

Nos extrañó los diversos socio o melodramas protagonizados durante las juramentaciones patrias. Muchos son los dioses que patrocinan la gestión de los nuevos inquilinos del legislativo y del mismo Palacio de Pizarro. Se jura por lo que les viene en gana y en tierras de postmodernidad, donde el único Dios que existe es ninguneado sea por creyentes que por los que se le resisten, resulta más significativo votar por una clase social, por sus parientes o por un reo de la justicia… pobre Perú!

Respetando a quien difiera de o cultive un credo diferente, ni el Crucifijo ni las Sagradas Escrituras se merecen el bochorno del ponme-sácame del pasado 28 de julio. Falta de seriedad y de respeto sea hacia los símbolos de trascendencia y de ultimidad que connotan ambos, que hacia los no pocos ciudadanos peruanos para quienes, creer en Dios y ponerlo de testigo de las propias acciones, sí es serio y demanda una responsabilidad moral y política.

Habrá que sugerir a los leguleyos de turno, le creen una fórmula determinada y estable a los juradores de la Patria, que liberen al Dios de los cristianos y a cualquier sensato dios, del bochorno de verse pronunciados o ignorados por labios cuyas voluntades distan de someterse al ejercicio de la justicia y de la legalidad que su cargo conlleva.

Triste y patético el comportamiento grosero e indecente de vociferar como mercader en fiesta durante el discurso presidencial. Las discusiones de forma o de fondo se lleven al Tribunal Constitucional y hagan su proceso y generen jurisprudencia donde no la haya, pero auto-arrogarse el derecho subjetivo de gritonear como se me antoja no es ningún ejercicio parlamentario correcto. ¡Pobre Perú!

Como sociedad civil estamos llamados a vigilar y a intervenir con nuestro juicio crítico ante los abusos de poder de quienes, habiendo llegado al legislativo, dizque por el sufragio de unos miles de ciudadanos, ahora obran de espaldas a esas voluntades.

Muy a pesar de estos hechos, Perú es marca… y su gente la lleva en el corazón! ¡VIVA EL PERÚ!

viernes, 17 de junio de 2011

Una vigilancia participativa

     Los resultados de las elecciones presidenciales peruanas han favorecido al candidato Señor Ollanta Humala. Hay una consistente mayoría que ha preferido su propuesta o conjunto de propuestas respecto a la de la otra candidata.
     La mayoría simple determinó el rostro del nuevo presidente peruano y del tenor de la propuesta gubernativa que se ha preferido elegir en aras a la promoción del bien común de todos los peruanos.
Ha ganado la democracia en un Estado que aún trajina para reconocerse como nación de naciones y que coquetea de periodo a periodo, entre modelos populistas de gobierno, con modelos oligárquicos que benefician a rancias familias ligadas al poder económico, militar o político; o con modelos autoritarios de estirpe caciquista que delegan al bravucón de turno, la potestad de gobernar sobre los pensamientos, decisiones e intereses de la patria. Con todo ha ganado la democracia y nos alegra.
     Hemos apostado por un sistema imperfecto pero que deja en claro las posibilidades de hablar, dialogar, proponer, discutir, polemizar, resolver, innovar y crear planes y proyectos de desarrollo para todos los peruanos.
     El voto emitido o la abstención mantenida nos compromete a todos a llegar a ser parte creativa del colectivo social que llamamos SOCIEDAD CIVIL. Bajo tal denominación nos hemos de encontrar grupos de diferente organización y extracción ideológica, religiosa y política congregados por el mismo anhelo de construir una patria decente sin corruptos ni corruptores; una patria digna en la que la aptitud calificada al trabajo mediada por una educación de calidad sea nuestra carta de presentación ante cualquier desafío laboral, empresarial o corporativo; no más las varas ni las recomendaciones sino la profesionalidad de la conducta.
     A los que nos sabemos parte de esta sociedad civil que supera la limitación de los partidos políticos y de los movimientos de intereses políticos, nos importará vigilar de cerca la gestión pública. Vigilar para controlar y recordar, cuando no exigir, que los valores de la ciudadanía anclados en la dignidad de cada peruano, no son negociables ante ningún poder que pretenda manipular, tergiversar o peor aún menoscabar la riqueza más noble del Perú: su gente!

domingo, 22 de mayo de 2011

La voz del voto sufragado

Las elecciones presidenciales peruanas han concitado una gran cobertura mediática a nivel nacional como a nivel internacional.

Los resultados han favorecido a dos candidatos que se ubican como los intérpretes mejores de un buen grueso de la población peruana –sobre todo andina y amazónica- que se hartó de que el boom del crecimiento económico, bajo aparentes leyes misteriosas del mercado, haga llover los beneficios sobre todo para un sector pudiente de la población, y siga manteniendo el chorreo financiero para el otro sector prevalentemente popular de nuestra patria.

La vigencia del voto como canal de expresión

La perplejidad de los resultados de la votación ha dejado a muchos sorprendidos cuando no fastidiados: “¿Por qué cuándo nos comenzaba a ir bien, estos que no saben nada, tienen que dirimir el sentido del crecimiento económico del país?”… es en síntesis el sentimiento más o menos generalizado.
Habría que admitir que la expresión anterior, hace eco de ese sector que venía gozando de un mayor beneficio del boom económico; pero, de otra parte, habría que escuchar la otra voz que habrá dicho: “Finalmente, logramos hacer peso y hacer sentir nuestra voz de protesta ante la inequidad que ni congresistas de turno, ni políticos asentados por décadas en las curules parlamentarias quisieron reconocer ni aceptar: que nosotros no contamos cuando deciden sus leyes y gozan de sus beneficios”.
El voto del pasado 10 de abril ha expresado una voz o mejor aún, un mar de voces que rechazan no tanto el modelo económico, sino la exclusión de los beneficios generados por el modelo económico.

Un voto responsable elige entre alternativas factibles, no entre retóricas

La gran fragilidad que nos aqueja está en que reflexionamos poco sobre las consecuencias de elegir un político sin conocer su plan de gobierno, y las consecuencias de sus principales medidas con relación a la educación, la economía, la pequeña y la mediana empresa.
Votar quiere decir elegir. ¿Y cuando elegir se vuelve la oportunidad de errar? ¿Qué elijo?¿A quién elijo? No creo en los argumentos  a favor del mal menor. El mal menor nunca deja de exponerme al maleficio del mal.
Un voto con capacidad de expresar mudamente que no se elige entre dos males menores, sino entre propuestas coherentes y veraces, sin maquillajes ni transfuguismos. Un voto que quiera ser responsable puede elegir no aceptar quimeras ni maquillajes.

sábado, 16 de octubre de 2010

DECLARACIÓN DE LA JUVENTUD A LA ONU Y AL MUNDO PROMULGADA POR LA ALIANZA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD





La Catholic Family & Human Rights Institute (C-FAM) que es una representación a favor de la vida y de la dignidad humana ante la ONU, ha dado a conocer la posición un grupo de jóvenes ha elaborado y que es alternativa a aquella que la ONU ha fraguado en una Cumbre de Jóvenes alineados con las políticas abortistas y de sexo recreativo con la que pretenden clausurar el Año Internacional de la Juventud, que se celebra en este 2010. A este manifiesto ya se han adherido más de 50,000 firmas (http://www.c-fam.org) . Conozcamos el Manifiesto firmado en León, México, el pasado 26 de Agosto del 2010:
 

Nosotros – los jóvenes de todo el mundo – celebramos el hecho de que, como seres humanos, somos creados a imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, gozamos de dignidad humana inherente.
Creemos que la juventud es «la escultora que esculpe toda la vida» y, como tal, es quizás el período más crítico en el desarrollo de la persona humana.
Dado que somos el futuro de la familia humana, velamos por el bien común y por la renovación positiva de la sociedad. Procuramos el continuo florecimiento saludable de la familia humana. Por la presente, adoptamos los siguientes principios que son primordiales para los jóvenes y para toda la familia humana.

Los jóvenes son seres relacionales formados en la familia. Somos hijos de padres y miembros de una familia. Somos personas relacionales, no individuos autónomos. Coincidimos firmemente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en que la familia es la unidad fundamental y natural de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y por el Estado.
Los padres son los principales educadores de los jóvenes. El acceso a la educación es crucial para nuestra formación y nuestro éxito a largo plazo. Coincidimos firmemente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en que los padres tienen el derecho preferente a la educación de sus hijos. Los padres tienen el derecho, el deber y la responsabilidad primordial de educarnos, y debe asegurárseles la debida asistencia, a fin de posibilitar la educación moral, religiosa, intelectual, práctica y física de los jóvenes.
Los derechos de los jóvenes están basados en sus capacidades en desarrollo. El período de la juventud comprende una fase crítica de desarrollo, durante la cual nuestro derecho a tomar decisiones por nosotros mismos evoluciona conforme a nuestra madurez, y, según la Convención sobre los Derechos del Niño, debe estar equilibrado con los derechos y deberes de los padres.1
El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte natural. Muchos miembros de las últimas dos generaciones nacieron en sociedades que no amparan el derecho a la vida antes del nacimiento, y nos consideramos sobrevivientes en virtud de haber nacido. Sólo si se restablece la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento, podrá haber verdadera justicia y paz en la sociedad.2
Los jóvenes son partícipes del desarrollo y del empleo. Como somos la clave del futuro, debemos estar en el centro del desarrollo. La juventud es el tiempo para discernir los talentos que pueden ser empleados durante el resto de la vida.
Debe respetarse una interpretación adecuada de la sexualidad y de las relaciones saludables. En el encuentro y el aprendizaje sobre nuestra sexualidad natural, debe inculcársenos el sentido de responsabilidad y respeto por nosotros mismos. La expresión plena y adecuada de la sexualidad puede realizarse sólo mediante el compromiso desinteresado, absoluto y para toda la vida que se encuentra arraigado en la institución natural del matrimonio entre un hombre y una mujer.
Hombre y mujer están fundados en la naturaleza. Las personas jóvenes, como todos los miembros de la familia humana, son creadas varón y mujer. Si bien hombres y mujeres son plenamente iguales, cada uno posee características únicas en relación con su sexo, las cuales son complementarias. Ratificamos los acuerdos internacionales que afirman que el género no es una construcción social y se refiere a los dos sexos, masculino y femenino.3
La juventud debe ser protegida de todo delito de explotación. Todas las personas humanas, y muy especialmente los jóvenes, deben ser protegidas de la explotación en todas sus formas. Particularmente, debemos ser resguardados de la explotación y el tráfico de personas para trabajos forzados, del mercado del sexo, de la esclavitud y de la participación en conflictos militares (en otras palabras, los niños soldados).

1Cf. Convención sobre los Derechos del Niño, Artículo 5
2Cf. Convención sobre los Derechos del Niño, 
Preámbulo y Artículo 6.
3Cf. Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, Artículo 7 (3): «"género" se refiere a los dos sexos, masculino y femenino». 

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